La Medicina Biológica es una expresión de lo que llamamos “Medicinas Complementarias” (y no alternativas, pues esta línea no está “divorciada” de la Medicina Alopática Tradicional, y por lo tanto no impone una fractura con los métodos diagnóstico-terapéuticos habituales, sino que mutuamente se complementan y coadyuvan en la búsqueda común de la curación, la prevención y el bienestar) cuyo valor principal reside en abarcar una gran Síntesis de técnicas tanto milenarias como de reciente aplicación, abarcando conocimientos legados por grandes líneas de la Medicina pasados y presentes: Medicina Tradicional China, Medicina Hindú, Medicina Naturista Hipocrática, Homeopatía, Fitoterapia, Homotoxicología, Medicina Preventiva, Bioenergética, Nutrición, y Medicina Cuántica entre otras muchas, por ello se aclara que la máxima cualidad de esta disciplina es haber sintetizado los mayores logros de las líneas citadas con métodos integrales, inocuos y no invasivos y en total armonía con los conocimientos científicos actuales.
Para un diagnóstico realmente integral, se recurre a:
La Historia Clínica Clásica.
Los métodos habituales diagnósticos que fueren necesarios (análisis de laboratorio, Rx, ecografías, Scanner, etc,)
Diagnóstico Energético Funcional a través de Electroacupuntura de Voll y Test de Bioresonancia: empleando los equipos mencionados que traducen el estado de los meridianos y/o la llamada “matrix extracelular”, se interponen medicamentos o sustancias combinados en el circuito “paciente-equipo” determinando el cambio en la diferencia de potencial hallada
En casos necesarios, se recurre al llamado “Hair Test”, que consiste en el análisis bioquímico del cabello, a fin de determinar la posible presencia de intoxicaciones por metales pesados o estados carenciales de oligoelementos (calcio, magnesio, zinc, litio, etc.) para su quelación o reposición respectivamente.
Rx panorámica dental u Ortopantomografía: es muy frecuente su solicitud y la posterior derivación al odontólogo Biológico, ya que muchas veces la causa de la cronicidad de numerosas enfermedades se halla en la presencia de los llamados “Campos Interferentes”, es decir, lugares del organismo adonde se está produciendo una irritación crónica, que afecta no sólo el lugar de origen de dicha irritación, sino también a distancia, comprometiendo el territorio correspondiente tanto en la esfera neural (nerviosa), humoral (sangre y líquidos orgánicos) como endocrina (glándulas y hormonas), es decir, la presencia, por ejemplo, de un material que actúe como cuerpo extraño en una pieza dental estará siendo rechazado por el organismo, dando reacciones locales y a distancia, provocando las llamadas “distonías neurovegetativas”, o dolores articulares que no ceden a la medicación, o neuralgias faciales o del trigémino, o infecciones crónicas en otros territorios, etc, etc, ya que además de que el organismo es una verdadera red de circuitos integrados, cada pieza dental tiene una estrecha relación con un órgano, una glándula, una amígdala, un seno paranasal, un órgano de los sentidos, una o varias articulaciones, vértebras y regiones medulares, de modo que muchas veces una enfermedad no podrá realmente ser curada, sin la intervención de un odontólogo experto en odontología biológica, ya que creemos que la tarea del odontólogo consiente, es relevante tanto en la protección de la salud como en la liberación de toda enfermedad, y, en especial, en las de carácter crónico- degenerativas.
La Medicina Biológica colabora con el arsenal terapéutico clásico, proponiendo medicamentos homotoxicológicos, nutrientes y reguladores básicos, medicamentos de base celular y terapias depurativas y desintoxicantes, Bioresonancia, Terapia Neural, Homeomesoterapia, Ozonoterapia, Apiterapia y Sueroterapia, dentro de las más importantes. (Para aclaración de términos, consultar “Glosario” en el apartado de Artículos-